Para el desarrollo de la nueva identidad de marca nos hemos basado en conceptos como tradicional, castizo, típico, a la vez que buscábamos un estilo visual divertido y desenfadado, desarrollando así un tono de marca propio y reconocible.

El logotipo se ha construido partiendo de una tipografía script, haciendo referencia a los letterings que se pintaban directamente sobre los propios escaparates de los locales antiguos. Se enmarca en una forma romboidal que también recuerda a los azulejos antiguos y que marcará la oblicuidad a seguir en los patrones creados para la marca.

Dichos patrones sirven como medio para diferenciar los formatos de cucuruchos, y combinados entre sí también funcionan como elemento gráfico para su uso en soportes de comunicación así como en la decoración del propio local.