Para esta identidad visual cogimos como punto de partida las propias emociones, al igual que hace Elena en su trabajo. Sobre todo queríamos proyectar bienestar y cercanía y al mismo tiempo utilizar un sistema de diseño de fácil adaptabilidad y durabilidad en el tiempo.
Lo aplicamos a soportes físicos como tarjetas de visita, sello, carpetas, señalética en el despacho y digitales, redes sociales, web, etc. También diseñamos una colección de pósters basados en las emociones principales y así poder extender esos mismos valores e identidad por su espacio de trabajo.







